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Génesis 19
Sodoma y Gomorra

El decimonoveno capítulo cuenta el fin de Sodoma. Dos ángeles hospedados por Lot son amenazados por los hombres de la ciudad, que quedan heridos de ceguera. Al alba, los ángeles sacan a Lot y a su familia, y luego cae fuego sobre Sodoma y Gomorra; la mujer de Lot mira atrás y se vuelve estatua de sal. El capítulo termina en una cueva del monte, en los orígenes de Moab y Ammón.

Texto: Reina Valera 1909 (dominio público). Títulos, introducción e ilustraciones: Imago Biblia.

Versículos 1 a 3

Dos ángeles a la puerta de Sodoma

Llegaron, pues, los dos ángeles á Sodoma á la caída de la tarde: y Lot estaba sentado á la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantóse á recibirlos, é inclinóse hacia el suelo;

Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis á casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche.

Mas él porfió con ellos mucho, y se vinieron con él, y entraron en su casa; é hízoles banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.

Al atardecer, a la puerta de Sodoma, Lot se inclina e invita con un gesto a dos viajeros vestidos de blanco, vistos de espaldas, bajo la mirada de los ancianos sentados junto a la puerta.

Versículos 4 a 11

La multitud herida de ceguera

Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo;

Y llamaron á Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron á ti esta noche? sácanoslos, para que los conozcamos.

Entonces Lot salió á ellos á la puerta, y cerró las puertas tras sí,

Y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere: solamente á estos varones no hagáis nada, pues que vinieron á la sombra de mi tejado.

Y ellos respondieron: Quita allá: y añadieron: Vino éste aquí para habitar como un extraño, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que á ellos. Y hacían gran violencia al varón, á Lot, y se acercaron para romper las puertas.

Entonces los varones alargaron la mano, y metieron á Lot en casa con ellos, y cerraron las puertas.

Y á los hombres que estaban á la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta.

De noche, en una calle iluminada con antorchas, los hombres de la ciudad se cubren los ojos y andan a tientas, ciegos, mientras los dos ángeles meten a Lot de nuevo en su casa.

Versículos 12 a 16

Los ángeles sacan a Lot

Y dijeron los varones á Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar:

Porque vamos á destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo.

Entonces salió Lot, y habló á sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va á destruir esta ciudad. Mas pareció á sus yernos como que se burlaba.

Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa á Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad.

Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad.

Al alba, los dos ángeles sacan de la ciudad a Lot, a su mujer y a sus dos hijas, que aprietan pequeños fardos y miran atrás con temor.

Versículos 17 a 26

La estatua de sal

Y fué que cuando los hubo sacado fuera, dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos;

He aquí ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal, y muera.

He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; escaparé ahora allá, (¿no es ella pequeña?) y vivirá mi alma.

Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.

Date priesa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que allí hayas llegado. Por esto fué llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó á Zoar.

Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;

Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

Entonces la mujer de Lot miró atrás, á espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

Lot y sus dos hijas huyen por un sendero rocoso hacia una pequeña ciudad en la colina; detrás de ellos, una figura de sal blanca está vuelta hacia las ciudades de la llanura en llamas.

Versículos 27 a 29

Abraham ve el humo

Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová:

Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

Así fué que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, acordóse Dios de Abraham, y envió fuera á Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

Por la mañana, en la altura, Abraham, apoyado en su cayado, mira con tristeza el humo y las llamas que suben de las ciudades de la llanura; una pequeña ciudad sigue intacta sobre una colina.

Versículos 30 a 38

Lot en la cueva

Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas.

Entonces la mayor dijo á la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre á nosotras conforme á la costumbre de toda la tierra:

Ven, demos á beber vino á nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación.

Y dieron á beber vino á su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

El día siguiente dijo la mayor á la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle á beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación.

Y dieron á beber vino á su padre también aquella noche: y levantóse la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.

Y parió la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy.

La menor también parió un hijo, y llamó su nombre Ben-ammí, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy.

En una cueva del monte, Lot está sentado solo junto a un pequeño fuego, cabizbajo; a la entrada, sus dos hijas miran la llanura donde aún sube el humo.