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Génesis 18
Los tres visitantes

El decimoctavo capítulo se abre con una visita: en el valle de Mamre, Abraham recibe a tres varones y les ofrece una comida. Uno de ellos anuncia que Sara tendrá un hijo, y Sara se ríe para sí. Luego Jehová revela la suerte de Sodoma, y Abraham intercede por la ciudad hasta llegar a diez justos.

Texto: Reina Valera 1909 (dominio público). Títulos, introducción e ilustraciones: Imago Biblia.

Versículos 1 a 5

Tres varones en el valle de Mamre

Y aparecióle Jehová en el valle de Mamre, estando él sentado á la puerta de su tienda en el calor del día.

Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto á él: y cuando los vió, salió corriendo de la puerta de su tienda á recibirlos, é inclinóse hacia la tierra,

Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo.

Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,

Y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis: porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.

Bajo una gran encina, Abraham se inclina hasta la tierra, con las manos abiertas, ante tres viajeros vestidos de blanco, vistos de espaldas, con un cayado en la mano; Sara está a la entrada de la tienda.

Versículos 6 a 8

La comida bajo el árbol

Entonces Abraham fué de priesa á la tienda á Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.

Y corrió Abraham á las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y diólo al mozo, y dióse éste priesa á aderezarlo.

Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto á ellos debajo del árbol; y comieron.

Bajo la encina, Abraham sirve un cuenco de leche a los tres visitantes sentados en una alfombra, vistos de espaldas, ante tortas, manteca y carne; un criado llega del fuego y Sara amasa delante de la tienda.

Versículos 9 a 15

La risa de Sara

Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.

Entonces dijo: De cierto volveré á ti según el tiempo de la vida, y he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba á la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.

Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días: á Sara había cesado ya la costumbre de las mujeres.

Rióse, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

Entonces Jehová dijo á Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de parir siendo ya vieja?

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.

Entonces Sara negó diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

Detrás de la cortina de la tienda, la anciana Sara oculta una sonrisa con la mano; fuera, bajo la encina, Abraham habla con los tres visitantes, vistos de espaldas.

Versículos 16 a 22

La mirada hacia Sodoma

Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos.

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer,

Habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra?

Porque yo lo he conocido, sé que mandará á sus hijos y á su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, saberlo he.

Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de Jehová.

Sobre una altura que domina la llanura y sus ciudades amuralladas, Abraham está ante un visitante envuelto en luz, mientras los otros dos bajan hacia Sodoma.

Versículos 23 a 33

«El juez de toda la tierra»

Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?

Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él?

Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos.

Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza:

Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

Y volvió á hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta.

Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.

Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte.

Y volvió á decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez.

Y fuése Jehová, luego que acabó de hablar á Abraham: y Abraham se volvió á su lugar.

Al anochecer, Abraham, de rodillas sobre una roca, alza las manos hacia una luz suave, por encima de la llanura donde brillan las luces de Sodoma.