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Génesis 23
La muerte de Sara

El vigésimo tercer capítulo cuenta la muerte de Sara en Hebrón, a los ciento veintisiete años, y el duelo de Abraham. Extranjero en la tierra, Abraham compra a los hijos de Heth la heredad de Ephrón y la cueva de Macpela para sepultar allí a su mujer: es su primera posesión en Canaán.

Texto: Reina Valera 1909 (dominio público). Títulos, introducción e ilustraciones: Imago Biblia.

Versículos 1 y 2

Abraham llora a Sara

Y fué la vida de Sara ciento veintisiete años: tantos fueron los años de la vida de Sara.

Y murió Sara en Kiriath-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán: y vino Abraham á hacer el duelo á Sara, y á llorarla.

Al anochecer, Abraham está sentado junto a la tienda cerrada de Sara, con el rostro en la mano; Isaac le pone la mano en el hombro, y unas mujeres de luto se mantienen aparte.

Versículos 3 a 11

Ante los hijos de Heth

Y levantóse Abraham de delante de su muerto, y habló á los hijos de Heth, diciendo:

Peregrino y advenedizo soy entre vosotros; dadme heredad de sepultura con vosotros, y sepultaré mi muerto de delante de mí.

Y respondieron los hijos de Heth á Abraham, y dijéronle:

Oyenos, señor mío, eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestras sepulturas sepulta á tu muerto; ninguno de nosotros te impedirá su sepultura, para que entierres tu muerto.

Y Abraham se levantó, é inclinóse al pueblo de aquella tierra, á los hijos de Heth;

Y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad que yo sepulte mi muerto de delante de mí, oidme, é interceded por mí con Ephrón, hijo de Zohar,

Para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al cabo de su heredad: que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros.

Este Ephrón hallábase entre los hijos de Heth: y respondió Ephrón Hetheo á Abraham, en oídos de los hijos de Heth, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:

No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; delante de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerto.

A la puerta de la ciudad, Abraham se inclina, con la mano en el corazón, ante los ancianos sentados; Ephrón, ricamente vestido, se levanta y extiende la mano para ofrecer su heredad.

Versículos 12 a 16

Cuatrocientos siclos de plata

Y Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra.

Y respondió á Ephrón en oídos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, ruégote que me oigas; yo daré el precio de la heredad, tómalo de mí, y sepultaré en ella mi muerto.

Y respondió Ephrón á Abraham, diciéndole:

Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata: ¿qué es esto entre mí y ti? entierra pues tu muerto.

Entonces Abraham se convino con Ephrón, y pesó Abraham á Ephrón el dinero que dijo, oyéndolo los hijos de Heth, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.

A la puerta de la ciudad, un hombre vierte anillos de plata en el platillo de una balanza, bajo la mirada de Abraham, de Ephrón y de los testigos.

Versículos 17 a 20

La cueva de Macpela

Y quedó la heredad de Ephrón que estaba en Macpela enfrente de Mamre, la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todo su término al derredor,

Por de Abraham en posesión, á vista de los hijos de Heth, y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.

Y después de esto sepultó Abraham á Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela enfrente de Mamre, que es Hebrón en la tierra de Canaán.

Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, por de Abraham, en posesión de sepultura adquirida de los hijos de Heth.

Al atardecer, entre los olivos, Abraham e Isaac, cabizbajos, se recogen ante la entrada de una cueva y su gran piedra; la familia está detrás de ellos.