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Génesis 8
Después del diluvio

El octavo capítulo cuenta el fin del diluvio: Dios se acuerda de Noé, las aguas bajan y el arca reposa sobre los montes de Ararat. Noé suelta un cuervo y después una paloma que vuelve con una hoja de olivo. Por fin toda la familia sale del arca; Noé edifica un altar y Dios promete que el ritmo de las estaciones no cesará.

Texto: Reina Valera 1909 (dominio público). Títulos, introducción e ilustraciones: Imago Biblia.

Versículos 1 a 5

Dios se acordó de Noé

Y acordóse Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; é hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

Y se cerraron las fuentes del abismo, y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fué detenida.

Y tornáronse las aguas de sobre la tierra, yendo y volviendo: y decrecieron las aguas al cabo de ciento y cincuenta días.

Y reposó el arca en el mes séptimo, á diecisiete días del mes, sobre los montes de Armenia.

Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo: en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.

Las nubes se abren y vuelve el sol: el arca reposa sobre una cresta rocosa de los montes de Ararat, mientras otras cumbres salen de las aguas.

Versículos 6 a 9

El cuervo y la paloma

Y sucedió que, al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana del arca que había hecho,

Y envió al cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y tornando hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra.

Envió también de sí á la paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra;

Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvióse á él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra: entonces él extendió su mano, y cogiéndola, hízola entrar consigo en el arca.

Asomado a la abertura del arca, Noé recoge en su mano una paloma blanca que vuelve cansada, mientras un cuervo se aleja sobre las aguas.

Versículos 10 a 12

La hoja de olivo

Y esperó aún otros siete días, y volvió á enviar la paloma fuera del arca.

Y la paloma volvió á él á la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de oliva tomada en su pico: y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más á él.

Al atardecer, la paloma vuelve al arca con una hoja de olivo en el pico; Noé y su familia la reciben con alegría y reaparecen colinas verdes.

Versículos 13 a 19

«Sal del arca»

Y sucedió que en el año seiscientos y uno de Noé, en el mes primero, al primero del mes, las aguas se enjugaron de sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba enjuta.

Y en el mes segundo, á los veintisiete días del mes, se secó la tierra.

Y habló Dios á Noé diciendo:

Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.

Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen, y multiplíquense sobre la tierra.

Entonces salió Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.

Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

En una mañana de primavera, la familia de Noé baja del arca a la hierba florida, mientras los animales se dispersan por el valle y las aves alzan el vuelo.

Versículos 20 a 22

El altar y la promesa

Y edificó Noé un altar á Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.

Y percibió Jehová olor de suavidad; y dijo Jehová en su corazón: No tornaré más á maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud: ni volveré más á destruir todo viviente, como he hecho.

Todavía serán todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el frío y calor, verano é invierno, y día y noche, no cesarán.

Noé, arrodillado ante un altar de piedras del que sube el humo, ora con su familia; a lo lejos, unos hombres siembran y siegan, bajo el sol y la luna.