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Génesis 9
El arco del pacto

El noveno capítulo abre un nuevo comienzo: Dios bendice a Noé y a sus hijos y establece un pacto con ellos y con todos los seres vivientes, con el arco en las nubes como señal: no habrá más diluvio. Después, el capítulo cuenta el episodio de la viña de Noé y sus últimas palabras a sus hijos.

Texto: Reina Valera 1909 (dominio público). Títulos, introducción e ilustraciones: Imago Biblia.

Versículos 1 a 7

«Fructificad y multiplicad»

Y bendijo Dios á Noé y á sus hijos, y díjoles: Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra:

Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces del mar: en vuestra mano son entregados.

Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y hierbas, os lo he dado todo.

Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque á imagen de Dios es hecho el hombre.

Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

En la ladera del monte, Noé alza los brazos al cielo para bendecir a su familia, rodeada de pan y frutas; el arca vacía reposa detrás y los animales se mantienen a distancia.

Versículos 8 a 17

El arco en las nubes

Y habló Dios á Noé y á sus hijos con él, diciendo:

Yo, he aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros;

Y con toda alma viviente que está con vosotros, de aves, de animales, y de toda bestia de la tierra que está con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.

Estableceré mi pacto con vosotros, y no fenecerá ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta será la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:

Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra.

Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

Y acordarme he del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir toda carne.

Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

Dijo, pues, Dios á Noé: Esta será la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.

Vista de espaldas sobre una colina, la familia de Noé contempla un gran arco iris sobre un valle verde donde pastan los animales; el arca reposa a lo lejos.

Versículos 18 y 19

Los tres hijos pueblan la tierra

Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Châm y Japhet: y Châm es el padre de Canaán.

Estos tres son los hijos de Noé; y de ellos fué llena toda la tierra.

Al amanecer, Noé y su esposa despiden con la mano a sus tres hijos, que parten con sus familias, sus asnos y sus ovejas hacia los montes, las llanuras y el mar.

Versículos 20 a 23

La viña y el manto

Y comenzó Noé á labrar la tierra, y plantó una viña:

Y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

Y Châm, padre de Canaán, vió la desnudez de su padre, y díjolo á sus dos hermanos á la parte de afuera.

Entonces Sem y Japhet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

Al atardecer, en una viña, dos hermanos caminan hacia atrás hacia una tienda, con un gran manto sobre los hombros y el rostro vuelto, mientras el tercero se mantiene aparte, de brazos cruzados.

Versículos 24 a 29

Las últimas palabras de Noé

Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven;

Y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será á sus hermanos.

Dijo más: Bendito Jehová el Dios de Sem, y séale Canaán siervo.

Engrandezca Dios á Japhet, y habite en las tiendas de Sem, y séale Canaán siervo.

Y vivió Noé después del diluvio trescientos y cincuenta años.

Y fueron todos los días de Noé novecientos y cincuenta años; y murió.

En una tienda iluminada por una lámpara de aceite, el anciano Noé habla con gravedad, con la mano alzada; dos de sus hijos escuchan con la cabeza baja y el tercero se mantiene aparte.